Juan,de 60 años,vive solo en un piso en la ciudad.
Un día,tomó la decisión de contratar a una asistenta para que le limpiase el piso.
La mujer,de 37 años de edad,va cada jueves a limpiar,fregar los platos y plancharle la ropa.
Con el tiempo se fueron haciendo amigos y aunque cada jueves iba a limpiar,acababan almorzando y tomándose unas copas.
Juan,que estaba deseando tener una mujer a su lado,le tiraba los tejos,pero ella siempre le cambiaba de conversación y nunca le terminaba de contestar.
A pesar de ello,ella,lo picaba con comentarios para que él le respondiera.
-Ay Juan ¡qué gorda estoy!-exclamaba la picarona.
-Tú lo que estás es muy buena-le decía él.
Juan,acabó por darle una copia de las llaves de su casa.Ella entraba,limpiaba y cuando él llegaba,le decía las horas que había echado y él le pagaba diligentemente.
A veces,no limpiaba sino que se iban de compras.
-Juan,llévame al centro comercial y compramos ropa.-Le sugería
Y allí iba Juan,que acaba comprándose abrigos de todos los colores que no estrenaba y vestidos a ella,que sí estrenaba pero no con él.
Tal fue su amistad,que ella empezó a limpiar su casa,con batas medios transparentes en verano,y mallas apretadas para el invierno.
-Me voy,me voy fuera.-Le decía Juan
-¿Porqué te vas?¿pero a dónde vas?-le decía la porno chacha.
-Me voy porque como te vuelvas a agachar te voy a meter todo lo que te tenga que meter-le decía Juan al rojo vivo.
-¡Qué cosas tienes!-y ella se reía
La última vez que quedaron para comer,él le propuso algo más que ser amigos,y ella,le explicó que no podían ser otra cosa,que así no perderían la amistad,a lo que el le respondía acaloradamente:
"Bueno,vale,somos amigos,¿pero cuándo vamos a follar?"
Se reía la astuta chacha.Se reía.
Juan,que acaba más caliente que la pipa de un indio,sigue permitiendo que la pícara gaste parte de su dinero,y él...lo acepta.
Por ahora.